Muchas veces al surgir una nueva oportunidad de negocio, olvidamos sentarnos a analizar si el proyecto es realmente es viable para la empresa en cuanto a rentabilidad, beneficios y disponibilidad de recursos. En este artículo buscaremos hacer un acercamiento al análisis de viabilidad de los proyectos.

Fuente: http://www.financesyn.com


Lo primero que debemos hacer es conocer bien al cliente e identificar los requisitos iniciales del proyecto, entre más se conozcan las necesidades del cliente menor será el riesgo que se asuma al realizar el proyecto. En este proceso se debe hacer participe en la mayor medida posible al cliente, para que valide la información recogida por la empresa.

En esta etapa, se puede considerar la realización de un Glosario de términos del proyecto, que servirá para evitar las discrepancias entre conceptos del cliente y la empresa que va realizar el proyecto y que facilitará la comunicación a futuro entre las partes. Es importante recordar que lo que tiene lógica para uno, no necesariamente es igual en las distintas organizaciones.

Una vez se realizó el levantamiento de la información del cliente y sus necesidades, debemos proceder a estudiar la situación actual de las áreas donde será implementado el proyecto para evaluar la afectación durante y después de realizado el trabajo. Recordemos, que a pesar de que el cliente considere totalmente viable la implantación de un sistema, nuestra experiencia puede ayudarnos a determinar que no lo es. En estos casos siempre es mejor evitar realizar trabajos que comprometan la integridad de las áreas del cliente y acarree a su vez responsabilidades de parte nuestra.

Junto al análisis de esta información, también se debe estudiar aspectos legales de la implementación de los proyectos, lo que puede hacer que estos sean inviables también.

Después de que se determine que el proyecto es viable legalmente y del lado del cliente, debemos proceder a hacer un análisis del costo que traerá para nuestra empresa la implementación del proyecto, para esto se debe tener en cuenta el costo particular de cada recurso que se involucra en el proyecto y los gastos que llevará a cabo la empresa en transporte, papelería, etc. Es importante clasificar cuáles de los gastos se consideran inversiones y cuáles simplemente costos. Las inversiones son elementos que se podrán utilizar para otros proyectos o en la empresa. Por ultimo, es importante generar un valor económico a los imprevistos, puede ser representando como un porcentaje de margen del valor del proyecto.

Finalizada la estimación de costos es necesario cuantificar los beneficios que se recibirán por la realización del proyecto, uno de los claros es el valor por el que contratará los proyectos, pero también hay otros menos tangibles cómo el ascenso en la posición del mercadeo, que permitirá la consecución de nuevos proyectos. La idea es unificar todos los beneficios tangibles e “intangibles” en una sola variable (dinero) para poder sumarlos y compararlo con los costos.

Una vez comparados, los costos y beneficios, nos dará una diferencia en dinero, que debería ser positiva e igual al margen esperado de utilidad en el negocio y con estos terminamos (Por lo general con una cara de decepción al ver que el proyecto no va generar una buena rentabilidad y que igual lo vamos a hacer).

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