Es innegable el hecho que la tecnología invade nuestras vidas y nuestros hogares, y no se requiere ser un experto en sociología o antropología para notar el impacto que ésta va teniendo sobre las personas y cómo poco a poco va tomando más y más poder convirtiéndose en un asunto más de consumismo que de una necesidad específica.
Como profesional en una de las áreas más influyentes de la tecnología me atrevo a escribir sobre cómo las personas del común carentes de conocimientos técnicos van fácilmente cayendo en los cuentos de la publicidad y demás medios de comunicación, muchas veces sin crearse una posición crítica y argumentada sobre lo que las grandes empresas desarrolladoras de tecnología les hacen creer que necesitan.
